¿LFP o NMC? Elige con criterio
Cuando un cliente te pregunta "¿qué batería me pones?", la respuesta no debería ser solo una marca. Debería ser una química. Las dos tecnologías dominantes en almacenamiento residencial son LFP (litio-hierro-fosfato) y NMC (níquel-manganeso-cobalto), y cada una tiene ventajas reales que afectan a tu instalación.
Seguridad: LFP gana sin discusión
Las celdas LFP son intrínsecamente más estables térmicamente. No sufren thermal runaway a temperaturas normales de operación. Esto se traduce en menos requisitos de ventilación, instalación más sencilla en garajes y cuartos técnicos, y tranquilidad para tu cliente.
Ciclos de vida: LFP dura más
Una batería LFP de calidad ofrece entre 6.000 y 8.000 ciclos al 80% de profundidad de descarga. Las NMC se quedan en 3.000-5.000 ciclos. En una instalación residencial con un ciclo diario, la diferencia puede ser de 5-10 años de vida útil adicional.
Densidad energética: NMC es más compacta
Si el espacio es crítico (un armario técnico pequeño, una vivienda sin garaje), las NMC ofrecen más kWh por litro. Pero con las nuevas generaciones de LFP (como las celdas blade de BYD o los módulos compactos de Dyness), esta diferencia se ha reducido significativamente.
Coste por kWh almacenado
El coste inicial de LFP es generalmente un 10-20% menor por kWh. Si sumamos la mayor vida útil, el coste por ciclo de una LFP es claramente inferior. Para el instalador que presupuesta a largo plazo, LFP es la opción más rentable.
Nuestra recomendación
En Sumivolt trabajamos principalmente con baterías LFP (Dyness, BYD, Pylontech) porque creemos que ofrecen la mejor relación seguridad-durabilidad-precio para el mercado residencial español y portugués. Consulta nuestro catálogo de baterías o solicita asesoramiento técnico.